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Con un diseño
interior no convencional, este apartamento de tres
habitaciones combina elementos de la era pop-art,
desde el minimalismo contemporáneo y desde la
estética de los años '60 - '70, todo bajo la
influencia de los blancos, usado de manera
predominante. El blanco, con todos sus matices, en
variadas formas y texturas, se utilizó para crear
mayor altura y profundidad, además de generar un
sentimiento abstracto, de lujo en el lugar, junto
a su aparente simplicidad.
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