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Estos
sectores como es natural, están en estrecha relación entre sí, pero
sus cualidades, formas, luces, revestimientos, etc., no son las
mismas.

En
el dormitorio de los niños hay que crear por lo menos tres zonas: el
lugar donde duerme, el lugar en que trabaja, y el espacio donde
descansa o juega.
Y
a estas tres zonas tan determinadas hay que añadir además otros
espacios para ordenar sus cosas.
| La
importancia de tales subdivisiones varía según el carácter del niño
y con arreglo a sus gustos. Su situación dependerá de la forma del
cuarto, de sus dimensiones y del emplazamiento de puertas y ventanas;
y su número se subordinará también al de los niños que compartan
la estancia. |
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| El
problema del espacio es difícil de resolver, sobre todo si se trata
de familias numerosas. Si es el caso, varios niños compartirán una
misma habitación, lo que puede resultar agradable para ellos si son
mas o menos de la misma edad.
Se
puede ganar mucho espacio gracias al mobiliario y a la disposición de
la cama, que puede colocarse elevada para disponer así durante el día,
de una superficie suplementaria. |
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En
cuanto a los materiales que se destinen para amueblar y decorar el
dormitorio de tus hijos, deben cumplir con ciertas exigencias como
belleza, resistencia al uso continuado y, en particular, que el lavado
y limpieza de las manchas sea un trabajo fácil.
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Ahora
bien, la calidad del espacio es tan importante como el espacio mismo.
Y esta calidad tiene su origen en su multiplicidad y en su aspecto, es
decir, en las formas, en los colores, en los materiales, en la
iluminación, en fin, todo debe conjugarse para lograr de este espacio
un mundo ideal para tus niños. |
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