| Comprar
el hogar donde se ha de permanecer por una cantidad de años
indefinida, no debe hacerse de una manera ligera.
Los estudios al respecto
señalan que por lo general la familia ha de residir en
esa vivienda por un período de por lo menos siete años
o más.
Hay múltiples razones
para abandonar esa vivienda, entre las cuales se
encuentran el tamaño inadecuado ante la llegada de
nueva familia. Un cambio de trabajo. Búsqueda de
lugares apropiados para los hijos, escuelas, vecindario,
etc.
En otras ocasiones por
accidentes inesperados o por razones económicas
ascendentes o descendentes. Pero siempre se debe pensar
que la compra de una vivienda debe tener como base
fundamental todos los factores necesarios para hacer de
la misma una residencia estable por varios años.
Es por eso que es necesario tener en cuenta esos
factores al comprar su vivienda ya que, generalmente
ello evitará dificultades futuras que pueden contribuir
al fracaso de sus sueños convertidos en pesadilla.
Todas las escuelas de Bienes raíces señalan que hay
tres factores fundamentales para comprar una vivienda. Y
estos son: “LOCACIÓN”, “LOCACIÓN” y ‘LOCACIÓN”.
No cabe duda que esto es
el factor fundamental más importante al comprar su
vivienda, aunque no el único. El vecindario donde se va
a residir por algunos años debe ser aceptable no solo
al principio sino después, ya que de no contar con las
condiciones apropiadas para los hijos, y de la forma en
que evoluciona la zona económicamente, pueden hacer de
la calidad de vida un verdadero desastre que termina por
causar la pérdida de la felicidad. Por otra parte,
cuando llegue el momento de cambiar la vivienda por
otra, es necesario que hayamos podido ganar suficiente
valor acumulado acorde con el crecimiento de la economía
y de los factores inflacionarios. De la manera que la
propiedad se valorice en el futuro, dependerá de la
selección presente. En múltiples ocasiones el valor
adquirido de una propiedad puede hacer que afecte la
vida social y económica de la familia en el futuro.
En Muchas ocasiones la
propiedad adquiere un valor que produce una economía
abundante y puede servir hasta para ayudar a comprar un
negocio con dicho valor acumulado.
Otro de los factores importantes es el valor de la
propiedad. No debe comprarse una propiedad solo por el
gusto que se tenga de ello y por lo agradable que
parezca ser naciendo el deseo de comprarla sin importar
el costo de la misma. La financiación de la propiedad
depende en parte del valor de la misma, dado que las
instituciones financieras toman en consideración lo
acertado de la compra a la hora de hacer concesiones en
los intereses que han de fijar a la hipoteca. Otro
detalle a contar es el valor que ha de acumular dicha
propiedad con el tiempo, siendo que de estar a
sobreprecio, tardará algún tiempo en alcanzar su
verdadero valor de compra, lo cual afectaría cualquier
intención de cambio, dado que no hay valor acumulado en
la propiedad al venderla para liquidar la hipoteca.
Es aconsejable también que a la hora de adquirir el préstamo
se tenga en mente el tiempo que se ha vivir en dicha
propiedad, siendo aconsejable, de ser posible, que se
tome una hipoteca por la menor cantidad de tiempo
posible. A veces no hay una gran diferencia en el pago
mensual entre una hipoteca a treinta años y otra a
veinte o quince años. El valor acumulado sube en la
misma medida en que el balance pendiente desciende, a más
de la cantidad de intereses que se ha de pagar por la
misma. Mientras menos años la hipoteca, mayor es la
paga de principal y por ende menor la cantidad de
intereses que se paga. Claro siempre hay que tener
presente que la deuda no vaya a resultar muy gravosa y a
la larga resulte una carga para el pago de las mismas.
Debemos estar conscientes
que no podemos garantizar nuestra capacidad de pago en
la medida que la vida aumenta su nivel de costos. Un
esfuerzo en ese sentido es como abrir una cuenta en el
banco donde se ha de ir acumulando el dinero futuro para
mejoras en la forma de vida.
También debe tenerse en cuenta las intenciones de
crecimiento que se piensa tener en la familia. Hay quien
emprende la vida hogareña teniendo en mente tener
varios hijos y criar una familia más o menos notable.
Estos, a diferencia de los que piensan aguantar la mayor
cantidad de tiempo posible sin tener hijos, deben tener
en mente la compra de su propiedad con estas
circunstancias en su mente. Deben comprar una propiedad
que tenga por lo menos dos habitaciones extras
disponibles para acomodar a los que viene a residir allí.
No aconsejamos comprar una casa de dos habitaciones,
son las más difíciles de vender y las que menos
aprecian con el tiempo. De no poder comprar una casa de
3 habitaciones o más, se aconseja que aguarde hasta que
pueda comprar una casa en esas condiciones. Aconsejamos
firmemente comprar una casa en lugar de un apartamento;
a no ser que la compra del apartamento sea una buena
inversión que garantice que en un par de años haya
aumentado de precio como para venderlo y con la ganancia
obtenida comprar una casa, o porque las circunstancias
obliguen a ello por razones de rentas muy altas en el
vecindario que se ha seleccionado como el ideal para
vivir.
Todos estos factores deben tenerse en consideración a
la hora de adquirir su propiedad, ya que no habrá
muchas oportunidades de cambiar las condiciones de la
propiedad una vez adquirida.
Teniendo en cuenta estos
factores, la vivienda siempre será una ventaja y no un
inconveniente.
Todos los esfuerzos que
se hagan en ese sentido van a arrojar sus resultados
cuando en realidad son más necesarios, ya que las
responsabilidades crecen en la medida en que los años
transcurren.
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