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No sólo en
los Estados Unidos, sino también en la Argentina, el
mercado inmobiliario ha sido uno de los más afectados
por la crisis financiera internacional.
La sensación de
incertidumbre por el futuro de la economía genera
distintas reacciones en el sector: inmobiliarias que se
ajustan para no perder, propietarios que esperan para
vender y prefieren alquilar, y flexibilizaciones en
algunos contratos de alquiler que se renegocian con
descuentos de hasta un 15%, incluso algunos hasta
aceptan garantías de
provincia de sus inquilinos.
Los operadores señalan que
los créditos son muy limitados, si bien llueven pedidos
en los bancos, la situación real en los inmobiliarias es
otra.
La caída del consumo provocó el cierre de cientos de
puntos de venta.
La oferta de locales en alquiler aumentó entre 10 y 15
por ciento.
En diálogo con Noticias
Argentinas el sector no registró aumentos de precios en
los últimos 180 días, así lo
evaluó el titular de Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA)
Néstor Walenten.
El dueño de Walenten Propiedades explicó que se ha
sentido el tema de la crisis porque ha afectado el
bolsillo del consumidor, reiteró también que muchos
locales comerciales tuvieron que cerrar no por el precio
de las locaciones
sino por la crisis en el consumo, la incertidumbre
laboral y el encarecimiento en las tasas, el empresario
explicó que esta merma en el consumo llevó al cierre de
locales comerciales.
En el caso de las propiedades familiares, para aquellos
que
llegaban desde el interior del país hasta hace pocos
meses alquilar un departamento en la Ciudad de Buenos
Aires era una tarea casi imposible, la caída de la
demanda y el aumento de la oferta modificaron el mercado
de alquileres y flexibilizaron los requisitos tratando
de cuidar al inquilino pagador y cumplidor.
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