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Los
operadores del mercado inmobiliario hablan de bajas de
hasta el 30% en la compra de inmuebles.
Este
efecto es causado por diferentes motivos: una inflación
que preocupa, el conflicto con el campo, y la obligación
para los vendedores (en departamentos que se vendan en
más de 300.000 pesos) de sacar el Código de Oferta de
Transferencia de Inmuebles (COTI).
Otros
piensan que no es tanto, aunque admiten que hay menos
demanda, todos coinciden que el interés de la demanda
está centrado en la compra de inmuebles que no superan
los 100.000 dólares, las viviendas se convierten a veces
en el refugio de muchos ahorristas, esa sería una de las
explicaciones.
En los
últimos tiempos, diversos sectores de la economía, como
el consumo en general y la demanda de electricidad se
sumaron a tendencias similares de desaceleración como la
que se ha registrado en el mercado inmobiliario.
Los
pedidos para vivienda nueva cayeron un 25,5% en la
Capital Federal en abril pasado.
Esta
tendencia se registró en los dos últimos meses, luego de
tasas de crecimiento muy fuertes.
Hugo
Menella, empresario del sector agrega que a estos
factores también "se les suma la coyuntura
internacional".
Luis
Ramos, presidente de la firma L.J. Ramos Brokers
Inmobiliarios, indica que "especialmente en la búsqueda
de oficinas la actividad inmobiliaria se retrajo entre
un 30 y un 35 por ciento. Es que con este entorno se
retraen las empresas que planificaban una mudanza a un
lugar mejor, hasta que aclare el panorama económico, no
hay credibilidad ni confianza".
Mario
Gómez, director de Toribio Achával, define la situación
actual con una frase: "todas las operaciones hay que
empujarlas, hoy todo nos cuesta mucho mayor esfuerzo".
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